Un armario lleno de prendas que solo te has puesto dos veces, una pila de vaqueros que ya no te quedan: todos tenemos ropa sin usar que puede valer varias decenas o incluso cientos de euros. Pero hay que saber qué vender, dónde hacerlo y a qué precio para que el tiempo invertido merezca la pena.
El mercado de ropa de segunda mano crece cada año en Francia, pero también aumenta la competencia entre vendedores particulares, sobre todo frente a los espacios de venta de las marcas y las tiendas de ropa vintage, que acaparan una parte cada vez mayor del mercado.
Clasificar y seleccionar las prendas: qué se vende de verdad
Antes de hacer fotos, toca clasificar. No se trata de una simple puesta a punto, sino de una selección minuciosa con vistas a la reventa. No todas las prendas merecen un anuncio individual: no compensa el tiempo que lleva redactar el anuncio, hacer fotos y enviar una camiseta básica sin marca por tres euros.
Las prendas que se venden más rápido comparten tres características: una marca reconocible, un estado impecable y una temporada adecuada. Un abrigo de lana publicado en septiembre encontrará comprador mucho antes que en abril.
- Las marcas de gama media (Sézane, Arket, COS, Carhartt) encuentran comprador más rápido que las de lujo, que requieren un proceso de autenticación y confianza más largo
- Las prendas sin defectos visibles (sin bolitas, manchas ni cremalleras estropeadas) se venden a buen precio; las demás hay que rebajarlas mucho o regalarlas
- Los lotes de ropa infantil o de prendas básicas (por ejemplo, un lote de cinco camisetas lisas) permiten dar salida a prendas de poco valor unitario sin multiplicar los envíos
Para vender ropa de segunda mano por internet con regularidad, se ahorra tiempo si desde el principio se separan las prendas que se venderán por unidad de los lotes y de las que se van a regalar.

Fotos y descripciones: la verdadera clave para vender
En una plataforma de compraventa entre particulares, la foto es el escaparate. Una imagen borrosa sobre una cama deshecha no atrae a nadie. No hace falta equipo profesional: basta con una pared clara, luz natural y un poco de cuidado al preparar la escena.
Haz fotos como una tienda de segunda mano, no como para una red social
Bastan entre tres y cinco fotos por artículo: una vista general, un primer plano de la etiqueta de la marca, una foto del tejido (su textura y caída) y otra de cualquier defecto. Mostrar un enganchón o una ligera decoloración evita reclamaciones tras la entrega y genera confianza.
Describir cada defecto evita devoluciones y malas valoraciones. Una descripción sincera no ahuyenta a los compradores; sirve para descartar a quienes habrían pedido un reembolso.
Redacta una descripción que responda a las búsquedas
Rara vez pensamos en la descripción como una herramienta de posicionamiento, pero las plataformas tienen un buscador interno. Indicar la marca, la talla exacta, el color, el material y la temporada de uso aumenta las posibilidades de aparecer en los resultados.
Un ejemplo concreto: «Blazer Sézane de mezcla de lana, talla 38, azul marino, puesto dos veces, sin defectos» funciona mejor que «Bonito blazer azul, en muy buen estado». El primer texto incluye las palabras que busca un comprador.
Fijar el precio de venta: el equilibrio entre rapidez y rentabilidad
Es aquí donde la mayoría de los vendedores pierde dinero o tiempo. Un precio demasiado alto puede dejar la prenda sin vender durante semanas, mientras que uno demasiado bajo da la impresión de que oculta algún defecto.
El método más fiable consiste en buscar en la plataforma el mismo artículo (o uno similar de la misma marca) que ya se haya vendido, no solo anuncios en línea. Los anuncios activos muestran cuánto piden los vendedores; los anuncios de artículos vendidos muestran cuánto pagan realmente los compradores. La diferencia entre ambos suele ser considerable.
Para prendas de marcas buscadas y en buen estado, se puede aspirar a entre un tercio y la mitad del precio original. En el caso de las marcas más populares, el precio cae más rápido: una cuarta parte del precio de compra es un objetivo realista. El canal también influye: según el estudio de Refashion sobre 2025, las tiendas de ropa vintage y los espacios de venta de las marcas consiguen precios medios más altos que las plataformas de compraventa entre particulares.
Incluir los gastos de envío en el cálculo evita sorpresas desagradables. En algunas plataformas, los paga el comprador; en otras, el vendedor asume una comisión. Conviene comprobarlo antes de fijar el precio final.

Obligaciones fiscales al vender ropa de segunda mano
La pregunta surge en todas las conversaciones sobre la reventa entre particulares: ¿hay que declarar las ganancias a Hacienda? La directiva DAC7 obliga a las plataformas a comunicar a las autoridades fiscales los datos de los vendedores cuando se alcanzan determinados umbrales. Esta comunicación automática no significa que haya que pagar impuestos.
En la mayoría de los casos, la reventa ocasional de ropa usada de uso personal no está sujeta a impuestos. La situación cambia si se compran prendas con la intención de revenderlas con un margen de beneficio, ya que eso se considera una actividad comercial. La diferencia entre ambas situaciones depende de si la actividad es habitual y lucrativa.
En la práctica, un particular que vacía el armario dos o tres veces al año y suma unos cientos de euros en ventas no tiene que declarar esos ingresos en el impuesto sobre la renta. En cambio, quien compra ropa en tiendas de segunda mano para revenderla cada semana en Vinted se arriesga a una regularización fiscal si no declara sus ingresos.
Elegir el momento y el canal adecuados para aumentar las ventas
Las plataformas generalistas (Vinted, Leboncoin) ofrecen acceso al mayor número de compradores, pero también son las más competitivas. Un artículo perdido entre miles de anuncios similares puede quedarse sin vender durante meses.
Alternar los canales puede marcar la diferencia. Una tienda física de segunda mano que vende en depósito o un espacio de venta de una marca cobra una comisión más alta, pero se encarga de publicar el anuncio, hacer las fotos, enviar el artículo y atender al cliente después de la venta. Para prendas de marca en excelente estado, el beneficio neto tras la comisión puede igualar al de una venta directa, sin tener que dedicarle una hora a cada artículo.
La estacionalidad sigue siendo un factor infravalorado. Los vestidos de verano publicados en mayo o junio se venden rápido; los abrigos encuentran comprador a partir de septiembre. Publicar un anuncio fuera de temporada significa aceptar que permanezca inactivo durante varios meses, lo que reduce su visibilidad en los algoritmos de búsqueda de las plataformas.
En definitiva, lo más rentable no es vender el mayor número posible de artículos, sino centrar los esfuerzos en las prendas que justifican el tiempo invertido. Cinco ventas bien preparadas y a un precio justo dan más que veinte anuncios hechos deprisa que se quedan estancados.



